Ruedas de prensa mudas

 Profesionales de la comunicación y la información alertan de la cada vez más usual práctica de conferencias de prensa sin turnos de cuestiones y respuestas y apuestan por no acudir a estas convocatorias.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define rueda de prensa como una reunión de periodistas en torno a una figura pública para escuchar sus declaraciones y dirigirle preguntas”. Todo aquello que no se ajuste a dicha acepción, no puede ser entendido, entonces, como tal.

En los últimos años, el concepto rueda de prensa sin preguntas se ha visto generalizado y extendido por la práctica de agrupaciones o personajes relevantes que no aceptan réplica de los informadores en sus encuentros. Teniendo en cuenta la definición de la RAE, el neologismo puede considerarse pura contradicción. Una rueda de prensa sin preguntas, por definición académica, no es una rueda de prensa.

Por tanto habría que definirlo de alguna otra manera. Recientemente, los partidos políticos y sus representantes han sido los que más se han aficionado a esta práctica. El ex ministro de Interior Alfredo Pérez Rubalcaba, por ejemplo, no aceptó preguntas tras anunciar el último alto el fuego de la banda terrorista ETA.

Estos actos son en realidad declaraciones institucionales unidireccionales, un comunicado. El personaje dice lo que quiere y el periodista refleja en su medio estas palabras, sin opción a pregunta ni, por supuesto, respuesta.

Ante esta dinámica, los directores de los principales medios nacionales y representantes de asociaciones de periodistas tomaron recientemente la palabra y aseguraron que “el ejercicio del periodismo pasa por crecientes dificultades que deterioran la calidad de la democracia y perjudican a los ciudadanos, que no reciben una información satisfactoria y suficiente”.

En concreto, señalaron que “entre esas dificultades y malas prácticas figura la provocada por personajes públicos, de la política y de otros ámbitos, que evitan someterse al procedimiento clásico de conferencias de prensa, con turno de preguntas y repreguntas de los periodistas que representan medios informativos acreditados, y recurren a las llamadas ‘declaraciones institucionales’ sin más explicaciones públicas adicionales. Consideramos que esas ‘declaraciones sin preguntas’ no merecen la comparecencia de periodistas, sobra con la distribución de las mismas, en los soportes posibles, para que los medios valoren el tratamiento informativo que les parezca adecuado”.

Por su parte, un informe encargado por el Consejo de Europa sobre la libertad de prensa en Europa, hecho público este verano, condena la práctica de las ruedas de prensa sin preguntas en España. La indignación de los profesionales de la información ante esta práctica surgió de las redes sociales. Twitter fue el germen de dicho levantamiento, con la iniciativa #sinpreguntasnocobertura.

Todo comenzó con un mensaje en esta red social del profesor de Ciencia Política de la Universidad de Santiago de Compostela Antón Losada. En su tuit el también colaborador mediático aseveraba que “aceptamos que no debatan, tragamos que no respondan preguntas, publicitamos… Y luego nos quejamos de los políticos”. A partir de su mensaje, rostros muy conocidos de la profesión se unieron a sus palabras reivindicativas.

Losada fue, incluso, más allá: “Cuando un político comparece y no acepta preguntas, esa es la noticia. Lo que diga, es publicidad. Debería pagarla y deberíamos presentarla como tal. Así se garantiza efectivamente el derecho a la información del ciudadano”.

La iniciativa de Losada llegó a ser trending topic —lo más comentado— de la red social de 140 caracteres.

Para mantener esta reivindicación, el pasado 3 de mayo, Día Internacional de la Libertad de Prensa, desde la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) lanzaron el lema “sin periodistas no hay periodismo; sin periodismo no hay democracia”.

 Begoña Jorques/MPM

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