Pancarta o twitter: así se comunica el ciudadano

Por Marosa Montañés *

Son dos extremos y cada uno depende de unas posibilidades diferentes: los adultos con pancartas y los jóvenes, en redes; los ciudadanos aceptan las razones pero no las sinrazones de los que mienten y por ello, protestan cuándo no entienden o rechazan. En el II Congreso Nacional de MPM se analizó el origen de la crisis de confianza como la causa principal del escepticismo político, y se generó confianza positiva en la medida que surjan líderes comprometidos, ideas innovadoras y con proyección de futuro y sobre todo, eficaces. Lo contrario esclerotiza la comunicación política o mediática.

En el Congreso sobre “Comunicación política y políticas de Comunicación” quedaron claros varios conceptos: estamos en el siglo de la comunicación y ésta cada día es más global; o  de los políticos se espera que sean mejores comunicadores y mejores gestores, y de los medios se exige que no desaparezca el auténtico periodista porque sin su profesionalidad no existe la democracia. Pero especialmente, quedaron evidentes varias burbujas que hay que pinchar: la burbuja de la desinformación, de la seudoinformación o de la ausencia de información veraz; la burbuja del poderío mediático al servicio de un determinado partido en el poder o en la oposición; la burbuja de la rutina del político y del periodista que anula su inicio vocacional y comprometido; la burbuja del todo vale que conlleva corrupción en las ideas, en los proyectos, en los bolsillos y en las cuentas públicas, y la burbuja de la banalización de contenidos políticos o mediáticos que atentan contra la verdad, contra el trabajo bien hecho y contra el servicio a la sociedad. Como estamos en una cultura en la que se busca la verdad entre verdades a medias, hay que optar por dirigirnos a los demás con la verdad sobre las personas, los acontecimientos o las cosas.

El ciudadano debe ampliar sus posibilidades de respuesta: además de la pancarta y del twitter, debe buscar la confianza que genera credibilidad en los políticos que consigan ser comunicadores y gestores y en los medios de comunicación que apunten hacia los modelos de negocio basados en la información no en la propaganda, en las nuevas tecnologías, en los criterios democráticos y en la calidad de sus mensajes.

 (*) Presidenta MPM

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