MPM y la Fundación Mainel organizan un encuentro con la periodista congoleña Caddy Adzuba

A finales de septiembre del año 2009 la Unión Nacional de Prensa de Congo difundió entre redes internacionales de periodistas la amenaza que recibieron Caddy Adzuba y dos compañeras de profesión de la zona de Bukavu, Jolly Kamuntu de Radio Maendeleo y Delphine Namuto, también de Radio Okapi: “Habéis adoptado malos hábitos metiéndoos en lo que no os importa y creyendo que por ello sois intocables. Ahora, algunas de vosotras vais a morir para cerraros la boca. Acabamos de obtener la autorización para matar a Caddy. Después será el turno de Kamuntu y de Namuto. Una bala en la cabeza”.

Caddy Adzuba ejerce el periodismo en condiciones difíciles, en una de las guerras más crueles del planeta. Un conflicto que sufre especialmente la población civil desde hace una década y que permanece olvidado por los grandes medios de comunicación de todo el mundo, salvo esporádicas secuencias informativas cuando el conflicto se recrudece. Pero lejos de rendirse, continúa comprometida en la defensa de los Derechos Humanos y la construcción de la paz desde su trabajo como periodista.

Caddy Adzuba quiere ser una voz más contra el silencio que la comunidad internacional, incomprensiblemente, mantiene sobre el conflicto que sufre la República Democrática del Congo. Por ello, la Fundación Mainel y Mujeres Periodistas del Mediterráneo han organizado un encuentro con ella en Valencia, el día 15 de mayo, a las 19:00h en la sede de Mainel (Porta de la Mar 6, 8).

Este encuentro se enmarca dentro de un amplio programa de información y denuncia de la violencia en el Congo, con actos en diferentes ciudades españolas, principalmente Madrid y Barcelona. El proyecto está apoyado por la Comunidad de Madrid y cuenta con la colaboración de la fotógrafa Ouka Leele y la productora Isabel Bettina.

Alegaciones a la Corte Penal Internacional

Cabe destacar que Adzuba es también miembro de la Asociación de Mujeres de Medios de Comunicación del Este de Congo. Gracias a esta institución se han realizado distintas alegaciones a la Corte Penal Internacional y al Senado de los Estados Unidos, denunciando la violencia sexual que sufren las mujeres en su país. El Congo vive en guerra desde 1996 y, aunque es muy difícil conocer el número exacto, diferentes estudios y estadísticas arrojan números escalofriantes: cuatro mujeres violadas cada cinco minutos, según el American Journal of Public Health, por ejemplo, que corresponden a unas 400.000 violaciones al año.

Situación en la República Democrática del Congo

Lo que está ocurriendo en el Congo es un genocidio sexual o un femicidio. La violencia sexual ha sido perpetrada por todos los grupos beligerantes. El objetivo de las violaciones, usadas como arma de guerra, es destruir la moral del enemigo. Para ganar un terreno, la mejor opción es atacar al más fuerte y, pese a su condición de vulnerable, la mujer congoleña es parte clave de la integridad familiar y del sustento de muchos hogares. Su destrucción física y psicológica es una victoria, un hogar menos.

Las violaciones se acompañan a menudo de mutilaciones y todo tipo de vejaciones. Los atacantes incluso llegan a utilizar palos o bayonetas para destrozar el aparato genital de las mujeres, cuyo resultado son fístulas, infecciones, esterilidad y enfermedades de transmisión sexual, como el VIH, así como el rechazo, muchas veces, de familias y comunidades.

Además, las violaciones indiscriminadas a la largo de los años ha hecho que estas atroces prácticas ya no solo sean cosa de hombres uniformados, sino también civiles, cuyo estímulo es un saqueo, las drogas o una superstición infundada e inhumana como la que asegura que violando a un bebé o a una niña virgen una persona seropositiva puede curarse.

Reconocimientos internacionales

La periodista ha obtenido diferentes reconocimientos: Premio internacional de periodismo Julio Anguita Parrado de la Federación de Sindicatos de Periodistas (2009); Premio de la asociación de mujeres periodistas El Club de las 25 (2009); Premio Internacional Libertad de Prensa, por la Cátedra Unesco de Comunicación de la Universidad de Málaga (2010), y Premio La Donna dell’anno, por el Consiglio Regionale della Valle d’Aosta (2012).

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