El periodismo, en las trincheras

El domingo la conmemoración del Día del Trabajo, que coincidió este año con el de las Madres, cerró la semana pasada. Una combinación curiosa, ya que la mitad de las madres españolas, entre las que seguro que hay periodistas, considera difícil conciliar.

Y, ayer, lunes, 2 de mayo, la Unió de Periodistes publicó el informe “Crisis en el Sector del Periodismo y del Periodismo Gráfico en la Comunidad Valenciana (2007-2016)” , un estudio de cómo ha vivido el grupo de profesionales vinculados a la producción informativa la crisis económica en la Comunidad Valenciana a través de una radiografía de los últimos diez años.

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Presentación del informe de la Unió de Periodistes, ayer.

 

Sus conclusiones no me parecen sorprendentes, pero sí demoledoras.

Hoy, 3 de mayo es el Día de la Libertad de Prensa y como miembro de la Asociación de Mujeres Periodistas, vinculada a la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), suscribo el manifiesto acordado para su difusión en el día de hoy.

Un manifiesto que incide en realzar la necesidad de una prensa libre e involucrar a toda la sociedad en la exigencia de esta garantía como ingrediente de la democracia. La FAPE nos recuerda la situación actual (que también constata el informe publicado ayer) en cuanto a la precariedad laboral de la profesión: ERES, intrusismo, condiciones de trabajo humillantes… o, incluso, secuestros de periodistas.

La FAPE cierra el manifiesto con un gesto esperanzador: reconocer la emergencia de nuevos medios a partir de profesionales emprendedores.

sin periodismo no hay democracia

Suscribo el manifiesto.

Pero quiero ir más allá.

La repetición de las elecciones en España es otro indicio de la mala salud de nuestra democracia. Si, como dice la palabra, la soberanía está en el pueblo, ¿por qué los partidos políticos que han sido designados no han formado gobierno? ¿Por qué tenemos que gastar un dinero que no tenemos en repetir un mandato que ya hemos dado? ¿Por qué los partidos están más preocupados por las encuestas de intención de voto que por trabajar? ¿Quién marca las líneas rojas? Tengo la impresión de que el poder político se ha independizado de la sociedad. Se nos ha ido de las manos… ¿a qué manos?

¿Por qué nuestra Constitución establece como prioridad el pago de la deuda en lugar de las necesidades más básicas de la sociedad? ¿Por qué rescatamos a los bancos en lugar de a las personas? ¿Por qué se consiente que un creciente número de trabajadores esté por debajo del umbral de la pobreza? ¿Por qué se negocia un tratado internacional del comercio a puerta cerrada?

A mí la respuesta me lleva a que la soberanía no está en el pueblo. Ni siquiera en el poder. Simplemente en el propio dinero.

Suena fuerte. Pero es lo que me parece.

Por eso hoy, Día Internacional de la Libertad de Prensa, a título personal, quiero reivindicar el contrapoder, el periodismo, la difusión de información y la transparencia. Y lo quiero hacer, como la FAPE, desde la esperanza: los “Papeles de Panamá”, un acto de periodismo colaborativo que está haciendo temblar los cimientos del poder del dinero en España y en el mundo. Está dejando al descubierto la hipocresía y la avaricia de indecentes y tramposos. Demuestra el valor del periodismo, de la transmisión de información de interés a la sociedad.

Pero los “Papeles de Panamá” no deben quedarse en anécdota, deben ser un paso en la dirección de recuperar el valor del periodismo como garante de la democracia. La filtración ayer, de parte de la documentación “secreta” de la negociación del TTIP es un buen síntoma.

La sociedad debe exigir que la palabra democracia recupere su significado. Es prioritario que los medios de comunicación públicos sean públicos, que respondan a los intereses generales, que sean impecables. No un instrumento del gobierno de turno y por tanto de los intereses privados de un partido político, sea el que sea, sino una herramienta para el ejercicio del Periodismo con mayúsculas. Solo así los medios privados tendrán un listón de credibilidad y profesionalidad con el que competir y recuperaremos la dignidad de la profesión periodística y, con ella, su valor como garante de la democracia.

El periodismo, como aval de la democracia es un reducto de esperanza. Pero no el único. Hay otros. Por ejemplo, el poder judicial, otro sector esquilmado en cuanto a recursos, pero cuyos profesionales, como nos trasladó hace muy poco la Fiscal Jefe de Valencia, Teresa Gisbert, en nuestra última comida-tertulia, continúan en la lucha.

Recuperemos la dignidad. Recuperemos la democracia.

#SinPeriodistasNoHayPeriodismo

#SinPeriodismoNoHayDemocracia

María José Medialdea Fernández
Miembro de la Asociación de Mujeres Periodistas del Mediterráneo

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