Albert Rivera: “Hoy en día en los medios sólo prima el papel de empresa y no el derecho a la información”

Después de casi 40 años de democracia en España, parece que el modelo del bipartidismo, PSOE y Partido Popular, está perdiendo la hegemonía de la que disfrutaba hasta ahora con la alternancia en el Gobierno, a juzgar por la aparición en los últimos años de pequeños partidos políticos que, poco a poco, van calando en la sociedad y recabando mayor protagonismo político. Uno de estos partidos es Ciutadans (C’s),  una formación política que aunque de ámbito autonómico –su circunscripción se limita a Cataluña- apunta maneras para poder tener en un futuro la llave de la gobernabilidad en esa Comunidad Autónoma. Albert Rivera, su presidente, explica para MPM, las claves de su partido y su ascenso en el Parlamento catalán.

Pregunta. En pocas palabras, ¿cómo definiría la filosofía de Ciutadans?

Respuesta. Ciutadans es un partido que nace de la sociedad civil y que, seis años después, sigue siendo sociedad civil. De ciudadanos, para los ciudadanos y que nace en el siglo XXI sin mochilas, sin lastres, sin prejuicios ideológicos ni partidismo. C’s mira por el interés general.

P. Se le critica la ausencia de una ideología definida, ¿cree que la sociedad ha superado las izquierdas y las derechas?

R. La sociedad ha superado las etiquetas y los bandos. Ciutadans tiene dos corrientes ideológicas: el liberalismo social y la socialdemocracia, un espacio progresista que ocupa la centralidad política y que tiene hoy en día mucha gente detrás. En este espacio de derechos sociales, economía y creación de empleo, la mayoría de las clases medias de este país se sienten cómodas. Sí que tenemos ideología, lo que no nos gusta son las etiquetas, los guerracivilismos y los bandos. Renunciamos absolutamente a la idea de que hay que seguir alimentando a las dos Españas. No hay dos Españas, ni la de rojos ni la de azules. Hay una sola que es la de los ciudadanos y ésa es la que nosotros defendemos.

P. De momento su presencia se limita a Cataluña. ¿Han pensado dar el salto a la política nacional?

R. Tenemos agrupaciones locales en algunas partes de España. Es cierto que a nivel institucional estamos sólo en Cataluña pero estamos pensando en la posibilidad de defender la regeneración democrática y las reformas que necesita este país a nivel nacional. Estamos centrados en el trabajo que hacemos en Cataluña pero no descartamos trabajar y concurrir a  las elecciones en toda España. Eso dependerá de si hay voluntad política y ciudadanos que comparten nuestro ideario y nuestra forma de entender la política. Si eso se produce, lo debatiremos y lo decidiremos entre todos los militantes.

P. En todos los foros políticos y ciudadanos se habla de la necesidad de modificar algunos artículos de la Constitución.  ¿Cuáles cambiarían y por qué?

R. El problema básico en España no es tanto la Constitución, que tiene artículos revisables o modificables sino que existe un debate sobre cómo funciona el sistema político español, que nosotros consideramos que está obsoleto.  Sistemas de partidos cerrados, opacos, sin ninguna transparencia, con listas cerradas, sin primarias y con una financiación en muchos casos ilegal o con falta de transparencia. Todo esto tiene que acabarse, hay que abrir una nueva etapa, una transición ciudadana. Esta misma Constitución, modificando muy poquita cosa, nos podría servir con un sistema político que funcione, donde el mérito aflore, con partidos transparentes, donde hayan listas abiertas, donde la financiación sea transparente y se fiscalice hasta el último céntimo y con dirigentes que piensen más en el interés general que en el particular.

P.  ¿Qué beneficios aportaría a la sociedad española el cambio del sistema electoral que proponen los partidos minoritarios?

R. Lo primero es darle el poder a los ciudadanos en lugar de a los secretarios generales de los partidos. En el momento en que los ciudadanos recobren el poder y puedan participar en primarias, escoger listas electorales para elegir a sus diputados y no a unas siglas, se desplazaría el centro de la política al ciudadano y en segunda instancia al representante público. De momento, estamos perdiendo esta batalla dentro de las instituciones pero hay mucha presión social para cambiar el sistema y desde C’s vamos a seguir trabajando para conseguirlo.

P. La corrupción pone en tela de juicio la estabilidad del sistema democrático de nuestro país. ¿Qué medidas adoptaría su partido para erradicar esta lacra?

R. Medidas de control, más de las que tenemos. Medidas de transparencia, de publicación de cuentas y de sueldos, de justificación de hasta el último céntimo que se recibe de dinero público. También medidas que impidan que las personas implicadas en casos de corrupción sigan estando en las instituciones salpicando la imagen de todo el sistema político.  Y finalmente pondría luz y taquígrafos al sistema de concesiones y contratos públicos. Esas concesiones donde se mueve dinero público como en el caso Gürtel, Bárcenas, el caso Palau, Mercurio o Pretoria… todos tienen en común que hay un tanto por ciento de ‘mordida’ de comisión a cambio de otorgar un contrato a una empresa determinada. Ahí es donde está el principal problema de corrupción en España. Hay que poner un control público desde que se licita una obra hasta que finalice el contrato de esa obra o se prorrogue.

P. ¿Cuál es la posición de Ciutadans en relación a la crisis que viven los medios de comunicación? ¿Cree que es posible la democracia sin periodismo? ¿En su opinión las administraciones públicas deberían garantizar el derecho a la información de la ciudadanía?

R. Los medios han vivido una burbuja como la ha vivido el sistema financiero o la construcción y como la hay en la política con la sobredimensión de estructuras. Hoy existe una burbuja en los medios que seguramente se está desinflando de manera injusta con EREs masivos y empresas que no han sabido reestructurarse y adaptarse a la situación económica. Hay una crisis de modelo en el sentido de que ya no estamos en un modelo del siglo XX, y algunos no se han enterado. Ya no tenemos un modelo en el que la prensa escrita o la televisión tradicional marcan la opinión pública. Ahora hay muchos medios digitales, redes sociales que han cambiado el trabajo de los periodistas y mucha oferta televisiva con la TDT. El periodismo es una profesión necesaria para la democracia pero hay mucha más competencia y por tanto debe reinventarse.  Las administraciones deberían garantizar tanto el acceso a la información pública como el derecho a la información en cuanto a medios de comunicación. El derecho a la información es un derecho de los ciudadanos y los periodistas son facilitadores de esa información. Por eso, un periodista que tenga una noticia veraz debería poder publicarla y no depender de intereses empresariales o políticos que puedan vetar o frenar información.  Hoy en día en los medios sólo prima el papel de empresa y no el derecho a la información.

P. -¿Su programa incluye medidas respecto a la racionalización de los horarios y la conciliación de las esferas familiar y laboral? ¿Cuáles?

R. Hay que hacer un gran pacto nacional para la racionalización de horarios, y eso no depende de las empresas, sindicatos o familias. En España hemos alargado las jornadas laborales y somos el país que tiene menos productividad. Estamos muchas horas en el trabajo pero rendimos poco. Eso pasa por un pacto entre empresas, sindicatos, medios de comunicación y los que estamos legislando debemos conciliar posiciones. Es un debate necesario en el que lo principal es ese gran pacto. Es lo más difícil pero es el impulsor de todos los cambios que podrían venir después.

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